domingo, 13 de junio de 2010

Suma y sigue

Quitar peso. Coger aire. Salir a flote gracias a ciertos salvavidas. Caer de nuevo. Echar la vista atrás. Vértigo. Caer un poco más. Cabeza alta. Nudo en el estómago. Aguante, aguante, aguante... Maldito verano. Y todavía no ha comenzado.
Maldita memoria.
Tengo que volver ya, volver y cubrir la angustia del calor con nuevos abrazos de vieja gente, olvidar el frío desnudo frente a mí -ésto será duro-, encontrar un hueco sin necesidad de nieve enganchándose en mi pelo y entonces... re-start! Algún día estaré preparada para todo, algún día. En ese momento las mejores sensaciones dejarán de doler y volverán a ser una página en blanco esperando ser escrita.

viernes, 11 de junio de 2010

Piedras

Me tiré en la cama con la luz apagada llorando en silencio por enésima vez ese mes, mi compañera de habitación ya dormía. Ya ni siquiera era la palabra soledad tan acogedora y atrapante la que me envolvía... era la pérdida de fe. Pérdida de fe en el género humano, en los valores que nos enseñan de pequeños y que se van perdiendo como sin querer camino a la madurez, producto del instinto de supervivencia en un mundo hostil. Pérdida de fe en mí misma, pérdida de fe en mi bendita y protectora soledad. Cuando te das cuenta de que las personas que crees maravillosas no lo son, y de que en realidad todos y cada uno de nosotros, seres humanos, estamos cortados por el mismo patrón, lleno de belleza y fealdad a la vez y cubierto por una capa de hipocresía enorme, ¿cómo elegir con quien caminar por la vida?, ¿cómo no tropezarte una y otra maldita vez con las mismas piedras...? Y lo que es aun peor, ¿cómo continuar siendo sincero cuando ves que la sinceridad sólo te lleva a cagarla continuamente en este absurdo teatro?, ¿cómo sobrevivir sin que la vida te acabe corrompiendo?
Quizá haya que hacer lo que hice con el último septiembre, seguir adelante dejando de lado estas horribles certezas; y quizá un día todo se desentierre sin querer y te duela irremediablemente y no puedas evitarlo. Quizá lo intentes obviar en el ajetreo diario pero se manifieste en tu subconsciente, ya que quizá nunca puedas escapar de ello y lo mejor sea recordarlo lo menos posible.
Y es que quizá haya cosas que sencillamente no se superan, que tan sólo están agazapadas esperando para doler el día que menos te lo esperes.

miércoles, 9 de junio de 2010


¿Cómo se echa de las pesadillas algo que ni siquiera sabes cómo borrar del historial de tu ordenador?

miércoles, 2 de junio de 2010


Trasladarnos a vivir a una canción
y bailar para siempre como estrellas del rock
mojándonos en alcohol los labios y
los huesos, comernos a besos
y andar alucinados por encima de los tejados,
dejarnos llevar, estirar
las noches hasta la locura,
sonreír a la amargura, tostarnos al sol.
Guiñar un ojo a la alegría, que viva la tontería,
que viva cada día en tu mirada.
Que subamos las persinas
y de paso la cabeza y entre la luz,
que entre yo en tus brazos y en tus planes
y que los tulipanes nos embriaguen
paseando por el sur.
Que fumemos marihuana en un balcón al cielo,
que te enredes en mi pelo hasta las dos de la mañana
y yo trepe por tu espalda como un animal,
que seas tú la sal
y yo tu caramelo.
Y que el tiempo se detenga dentro
de nuestra botella, que las estrellas
nos miren y subamos a volar con ellas
y brindemos por los sueños que
coleccionamos en los bares, por los
mares y playas que nos vean amanecer,
por correr a la batalla y la batalla
sea en la cama, y por saber que
sólo sanan
las mañanas que despuntan
confundidas con tu piel.

miércoles, 19 de mayo de 2010


Mayos bajo la lluvia y junios sin San Juan. No se ve en el cielo intención alguna de primavera (no hablemos ya de verano). No tenemos sol, no tenemos mar, no tendremos Praha en menos de dos meses; tenemos a algunas personas, pocas ganas de estudiar y bastantes de llorar, de reír, un plan de cambio y posterior borrachera cada uno con sus motivos...
Tengo la sensación de estar subida en la cresta del movimiento, una ola que nos empuja inevitablemente hacia un montón de cosas... algunas vienen, otras se van... y otras permanecen. Ésas son las mejores.


domingo, 9 de mayo de 2010

Yo me quedo para siempre con mi reina

Hoy entré en el blog de Carol Blenk y me sorprendió ver la misma canción que mi reina de Azabache colgó hace unos meses en su espacio, un día cualquiera, especialmente para que yo la escuchara, con palabras cariñosas en checo y todo. Fue precioso.
Ya le dije que necesito uno de esos viernes noche en el Hibernia, que tengo muchísimas ganas de verla pero no lo que eso conlleva. Me pregunto cómo sería un viernes noche con ella aquí; entre tranvías y demás seguro que echaríamos la noche en el viaje, todo un desastre. Tendríamos que vivir juntas en cualquier piso mono cerca del centro y bajar a tomar lo que fuese a la cafetería-pub de la esquina, con suerte no habría música alta y podríamos hablar tranquilas, ¿aunque quien necesita un viernes noche pudiendo hablar o prepararnos cafés en casa cada vez que quisiésemos?
Ay, cuántos cafés he tomado aquí, y qué amargura dejan cuando se pasa a las cervezas y la boquita traiciona a algunos. El último viernes noche prometía, un festival electro de lo más cool en que seguro me hubiera reído un montón con Dabide o bailado sin parar con Tyler, como si no hubiera mañana. Sin embargo coger el tranvía desde la otra punta de Praga hasta casa, a las cinco y pico de la madrugada, y ver poco a poco ir asomándose el sol por los edificios que se recortaban en el horizonte y brillando sobre el Vltava, una vez sola, fue de lo mejor de la noche. Ese fin a una jornada nocturna rebosante de chismes, incoherencias y falsedad entre supuestos amigos fue todo un alivio. Prefiero ser testigo silencioso de los amaneceres en plazas por descubrir, ver mi Praha despertar, pensar en lo mucho que me queda por conocer. No quiero ser más el buzón de los secretitos de gente con sonrisas de cartón y palabras-escaparate.
Pero mi reina no es así. Ella lleva lo que Duardet calificaría seguro como más de media vida conmigo, y aunque dentro de mi cabeza cada vez se repite con más claridad y frecuencia la palabra SOLA, con una sonoridad atronadora, como toda una certeza irrefutable, ella seguirá en mi vida siempre, de eso estoy más que segura.
Hace un rato la tormenta de la calle se coordinó con la mía, como aquel 18 de mayo. Tengo ganas de vomitar y muy poco que decir a estas alturas. Siempre creo que mi cuerpo ha sobrepasado su límite pero vuelven los dramas y cada vez tengo menos palabras y menos certezas. Sólo una se asoma con seguridad por encima de las demás, cada día, en el sol reflejándose en el río mientras me asomo mareada pero en pie, en las palabras de la gente, en las mías propias: SOLA.
No puedo seguir cortándome el pelo porque acabaré con la cabeza rapada, pero han sido demasiadas cosas que recortar en un año, y no me sirve con tomar aire. Hoy en la ducha me he acordado de mi desconsuelo abrazada a la foto de Azabache una tarde del último septiembre, en cómo intenté disimular que todo iba bien aquel mes y durante todo el curso, y cómo Gerardo hace poco me dijo que los primeros días en Praha se me veía ida, con la mirada perdida. Me pregunto si ahora también se me notarán las dudas a través de la sonrisa.
Creo que Duardet me ha adivinado al menos hasta la mitad, pero a pesar de sus abrazos seguiré sin poder escuchar el Unplugged de Alice in Chains y Tyler seguirá doliendo, aunque sea en los errores, en el rumbo de mi vida, en los interrogantes.
Pero me gusta la ventana que tengo en Praha; me gusta que Praha sea una ventana toda ella, me gusta que los viernes noche no se nos olviden aunque pasen meses… porque aunque cambie hasta lo más básico, hay constantes que no deben cambiar, pequeñas cosas que te mantienen cuerdo. Como los viernes de Hibernia o como que Rafa pinche Gloria una noche cualquiera y Nela le bese preguntándose por qué demonios no estoy allí.

martes, 23 de marzo de 2010


Apuré la última dosis de dentífrico en el cepillo pensando que como ella, el fin de semana se acababa irreversiblemente, irremediablemente, todo lo que empieza por irr-. Al volver a la habitación horas después, como un fantasma, cogí el pantalón de pijama y me lo acerqué a la nariz sabiendo que olería a él. De repente la cama me parecía insultantemente grande, todo un despropósito escuchar música sin tener con quien compartirla. Bajé el estor, cogí el libro y lo hojeé, me imaginé en el metro leyéndolo como un triste premio de consolación para los próximos meses sin un hombro donde apoyar la cabeza ni una mano que jugara con la mía en el transporte público. Di vueltas y me senté como esperando algo de la habitación, como si Tyler fuera a salir de debajo de la cama de un momento a otro y todo hubiera sido una broma pesada. Empezaba a pensar en echarme a dormir torturándome con su almohada, estirando los brazos hacia la nada inútilmente, cuando bostezé sin reírme por aquello de la “provocación de la amenaza“ y recordé todas las anécdotas y risas que habíamos pasado ahí tumbados, casi sin darnos cuenta del paso del tiempo.
La tarde había sido penosa, había ido al piso de las cordobesas por entretenerme en algo, sin ganas. Teníamos que planear el fin de semana siguiente, sólo estaban comprados los billetes de avión. Decidimos alquilar un coche para dormir en Alemania ya que todos los hostales estaban completos, como mucho una habitación para dos, una noche. Éramos cinco. No me apetecían aventuras de ningún tipo, gente drogada buscando experiencias, conduciendo de un fiestón a otro… veía en proyección el viaje: me veía perdida entre la gente, llamando por teléfono a personas hasta el culo que ni siquiera consideraba amigos. Iba a tener que cambiar el chip muy rápido, convertirme en cinco días en una alocada de 21 años con altas cantidades de paciencia y/o pasotismo para pasármelo bien. Quizá no me costara tanto, al fin y al cabo seguía teniendo 21, pero en ese momento sólo me apetecía estar con Tyler. Y toda esa gente revoloteando por un piso minúsculo, hablando de ir a la discoteca porque era lunes -sí, porque era lunes-, apostando al póker con pitillos… me resultaban algo lejano y absurdo, irreal, me sentía totalmente fuera de lugar. Así que acabé por irme despacito a mi cueva en las afueras, no tenía ganas de hablar con nadie. Y allí estaba entonces, con las pruebas del fin de semana esparcidas por la habitación, sin querer recogerlas, como si hacer que todo volviera a su lugar fuera como borrar y olvidar lo más real que había ocurrido entre esas paredes. Me dije que mañana, que estaba agotada. No quise ver la foto que nos hicimos en el aeropuerto dos minutos antes de despedirnos. Patti Smith había ido susurrándome en los tímpanos de camino a casa -primero sensualmente y luego con fuerza-, pero una vez allí podía bajar la guardia y poner música anestésica. Nela me habló a través de la pantalla del portátil, le dije: “I’m in Radiohead”, e insistió en un: “Yo te entiendo”; ella no era amistad de pegatina. Y él, que tampoco lo era, dejó una triste frase en su perfil, de esas con taco incluido para amortiguar lo que sino quedaría de un romántico que solo pertenecía a nuestra intimidad. Volvía a estar del otro lado de las letras, del otro lado del continente. La evidencia de esa renovada lejanía me dolió. Me quité la ropa sin ganas, tumbándome en el lado de la cama que él solía ocupar, con su imagen todavía pegada a los párpados. Y al fin, me dormí.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Under the bridge

Digamos que esta canción lo tiene todo (o casi):
Salió al mundo abriendo los noventa ♥, convirtiéndose en una parte integral de la escena de aquellos años y lista para marcarnos cuando éramos chicos. Es una de las que nunca mueren. Siempre recordaré esa imagen que abre el video de Gus Van Sant: los primeros acordes y John F. entre las nubes con un gorro turquesa, al igual que la guitarra (creo que si un día tuviera una sería como ésa).
Es conmovedora y desde mi punto de vista puedes escucharla indistintamente en momentos tristes y alegres. Porque tiene ese punto oscuro y frágil ya desde el título, encabezado con la palabra "under", así como el hecho de que hable de la droga bajo el puente, el síndrome de abstinencia y la incomprensión del mundo hacia un yonki totalmente solo, además de que esté focalizada desde la primera persona como toda obra romántica que se precie y tenga un desenlace puramente trágico que aumenta la tensión musical y del "relato" en el final... pero una vez arrojadas al mundo, las obras de arte están sujetas a interpretaciones y cada uno las hace suyas a su manera. Yo me quedo con una lectura más positiva de ésta. Dejando al margen drogas y suicidios, el hecho de que nacemos y morimos solos no es una tragedia, es pura realidad. Y deberíamos irnos acostumbrando :)
La música es emocional y la letra preciosa, pero además aparece el motivo de la ciudad-personaje recreado en tantas obras literarias sobresalientes. El narrador y la ciudad son los protagonistas de esta historia; una ciudad amiga, que te acoge, que te ve tal como eres. Una ciudad con un puente (o varios ;) ) en que el hombre solitario se ve acompañado y entendido únicamente por ella. Así que para más, me viene como un guante en esta situación de mi vida personal. De esa forma es como yo siento Praga y sus puentes cuando paseo; sé que ella me besa con el viento.
¿Y qué más podemos pedirle a una pieza como ésta? Pues nada más y nada menos que a un John F. guapísimo en este video, me ahorro el oficial que todos conocemos y cuelgo uno más directo y real que conocí por parte de mi hermano-gato. Disfruten :)
La Srta Au revoir.

domingo, 28 de febrero de 2010


Todavía hace frío y al sol le cuesta dejarse ver, pero al abrir la ventana incluso empieza a oler a primavera; es el olor de la hierba resucitando que la nieve al deshielar va dejando al descubierto.

Se oyen pájaros cantando como si cada mañana festejaran un nuevo amanecer.

lunes, 22 de febrero de 2010

"Todo é tan efémero como as promesas da madrugada”


Después de años de una vida permanente, me encuentro en una espiral de colores que se diluyen en el agua y se mezclan entre sí. Nada tiene sentido y sin embargo tiene todo el de la miserable humanidad. Aquí nada permanece, nada excepto lo que queda en tu interior para tu exclusividad.

martes, 16 de febrero de 2010


No hay palabras que pueda enredar, no hay canción de amor que me haga latir. Me entristezco si veo un perro que tiembla o una flor sin agua. Mi niñez (¿mi esencia?) se me ha instalado entre los huesos.
Hoy solo ha nacido un rayo de sol entre las nubes. Tengo el alma entre el montón de ropa para planchar. No quiero volver bajo el tejado ni atender a raciocinios de ningún tipo. Soy todo impulsos, una bocanada de aire cuando la nieve comienza a sepultarme. Tyler quizá se preocupe por mí, pero mamá jamás lo sabrá.
Sigo pensando que todos están cerrados a la amabilidad, no es cuestión de suerte. La predisposición logra lo que te propongas.
Esta tarde se me ha hecho un nudo en el cerebro en no importa qué parte. Me han vencido el frío y las guitarras melancólicas. Hoy tan solo Bex sonreiría y me abrazaría bajo una manta.
Y es que no puedo dejarlo así, no sería yo misma si no buscara una mala segunda parte. Necesito salir sintiéndome viva de cualquier antro, aunque esté más cerca de la muerte.
Tú, cariño, sabes que mi primer instinto siempre ha sido correr y correr lejos de todo, y me dejas hacerlo en cualquier dirección. Pero tranquilo, porque pase lo que pase yo también te querré siempre, aunque esté medio vacía de amor. Ya te dije que es genial que puedas entenderme así.

domingo, 7 de febrero de 2010

One step away from nothing, miles away from you

Estos días no paro de tener sueños especialmente instintivos. Seguro que a Ce le encantaría escucharlos. Y no sé si es por ellos, que hoy lo siento todo rojo, rojísimo. Anoche logré no ir allí, pero luego perdí esa apuesta contra mí misma y el resultado ha sido el que esperaba: NADA. Tyler ha sido la aspirina pero él no lo sabe.
Hoy no puedo ir al teatro ni a pasear por las calles, ni siquiera escribir. El español de América y sus múltiples apartados me esperan en celulosa. Así que aquí estoy, habitación compartida y ella no acepta como verdadero cualquier pensamiento que no sea el suyo propio, aunque no sepa de qué va el asunto. La ópera me la trajo a la mente en más de una ocasión. Eso no hace nada llevaderas las horas entre estas cuatro paredes... y yo sólo quiero hundirme en la carnosidad de aquellos labios.

miércoles, 27 de enero de 2010

She's not anyone

Ela fala por min, converteuse na miña boca cando a miña non se lembra de como se articula. Cando sinto que as luces do ceo apáganse e tan só podo ollar pola fiestra ás de miles de salóns quentes dun barrio soviético é cando a miña mente voa cara a universos descoñecidos e non podo determinar en que nube descansan as miñas ás. É entón cando a miña alma aliméntase de centos de lembranzas e plans, de reflexións ou de neve, e tan só estou tan chea que non sei describir que ou como sinto, que preciso da súa voz para falar, que me noto máis finita e real que nunca, incorrecta e mortal…muda. Lémbrome daquela tarde na que me dixo “Lu, estás nevada”, e era certo. Dos “fracias” e dos “fenadas”, de miles de palabras que nos levaron ata as estrelas en avións de papel. E só podo sorrir porque sei que cando soa Jim Morrison a este lado do continente e meu corazón bombea máis aprésa, ela escoita voces que lle susurran “bululú” e sabe que estou pensando nela. É capaz de acoplar o pulso dos seus sentimentos ao compás dunha poesía, de capturar o ritmo dos pensamentos en palabras cargadas de alma e arropadas polo silencioso ruido das noites. Ela fala por min cando son muda, e tan só podo deixarme levar pola súa voz cara os instintos e emocionarme.

miércoles, 20 de enero de 2010


Me duele la cabeza. Es lo único que hoy tengo claro aparte de que por fin comienza a anochecer a las cinco. Ella ha venido, deberíamos ir al centro, al Duende a tomar algo, sacudirnos el polvo de Hostivař. Tengo los hombros llenos.
Mientras, no sé si esperar a que llame o proponerle un plan, no sé si ir a un pueblo desconocido viernes noche en su busca. O decirle que me lleve con él. No importa, sé que no debería hacer nada, pero por eso lo hago o pienso en hacerlo. No me importa darme un golpe (o incluso, hace un tiempo, que me lo dieran). Ayer Rivqa y yo hablábamos de que cada vez nos hacemos más inmunes a las personas, a eso que llaman amor. Me imaginé con ella en esa cama y me pareció curioso que su nombre sea precisamente el que es.
Esta noche todo el mundo vuelve a ir a una fiesta preparadita y especialmente turística para los erasmus, en el Mecca ("the house of the house" según una descripción de prague.net) Pero yo no tengo ganas de meterme ahí y marearme, sonreír, saludar. Prefiero marearme en cualquier antro donde perder la cabeza moviéndome a ritmo drum & bass. O comportarme como un proyecto de señorita e ir a un club de jazz de una maldita vez.
Hoy Duardet me ha recordado aquel plan que teníamos. Me gusta jugar, pero a estas alturas todo es demasiado real como para impregnarnos de irrealidades. Ya nada es lo que era. Y dice que he cambiado, pero solo se trata de que ahora no soy sólo la chica que bailaba a los hombros de alguien que no recuerda, la que se reía de cómo lanzábamos naranjas a las señales. Además necesito toneladas de espacio… como Rivqa decía ayer, “disfrutar del echar de menos”.
Joder, mi cabeza.
Ya está. Voy a tomarme una pastilla y coger la barra de labios para un poquito de frivolidad erasmus: quejémonos de no saber a qué fiesta ir (que mientras seguiré preguntándome cuándo hacer los exámenes o si debo decir algo al Sr.V, con él ya he tenido meses y meses para pensar en si querría pegarme, desdeñarme, o disfrutar del echar de menos).

jueves, 14 de enero de 2010

Hemos vuelto a desembocar en elipsis y

has desaparecido en la última forma en que podía llegar a ti desde aquí. Estaría bien contarte cómo la nieve me llega hasta las rodillas, o mirarme en el espejo y pensar en tu boca y no en este frío al ver mis labios destrozados.
Pero qué más da eso si lo único que me importa de verdad es que mantengas la sonrisa puesta como sabes, como yo en esta habitación escuchando a mis vecinos a las tantas de la madrugada tocar borrachos the lion sleeps tonight. Para que luego digan que los alemanes se acuestan temprano o que puedes sobrevivir a una Erasmus sin echarte un poco a perder.
Sigo diciendo que deberías visitar esta ciudad al menos una vez en la vida, alegra los días sobrevolarla. Y nada más. Creo que ya sabes que siempre me gustan nuestros renglones, incluidos los puntos y aparte.

martes, 5 de enero de 2010

You were so lovely yesterday!

Science and progress don't speak as loud as my heart, además recuerdo esa playa lluviosa y a Joe imaginándonos encima de la grúa amarilla. La voz de aquella chica era preciosa, como la noche de diciembre sin farolas, en medio de esa roca escuchando el mar y escrutando un horizonte negrísimo.
¿Existirá la manera de escapar a una mirada? Cuando he vivido fuera del sinsentido ha terminado por ser una farsa. Se perdía descalza entre las cuevas y acababa sangrando por los pies, ¡pero todas ellas han sido la misma! Así que vuelve la imagen del gigante a mis ojos…y en estos días nublados, stýská se mi zvuk české.

lunes, 4 de enero de 2010


And all is just 'cause u were the first song with east soundz...?