y bailar para siempre como estrellas del rock
mojándonos en alcohol los labios y
los huesos, comernos a besos
y andar alucinados por encima de los tejados,
dejarnos llevar, estirar
las noches hasta la locura,
sonreír a la amargura, tostarnos al sol.
Guiñar un ojo a la alegría, que viva la tontería,
que viva cada día en tu mirada.
Que subamos las persinas
y de paso la cabeza y entre la luz,
que entre yo en tus brazos y en tus planes
y que los tulipanes nos embriaguen
paseando por el sur.
Que fumemos marihuana en un balcón al cielo,
que te enredes en mi pelo hasta las dos de la mañana
y yo trepe por tu espalda como un animal,
que seas tú la sal
y yo tu caramelo.
Y que el tiempo se detenga dentro
de nuestra botella, que las estrellas
nos miren y subamos a volar con ellas
y brindemos por los sueños que
coleccionamos en los bares, por los
mares y playas que nos vean amanecer,
por correr a la batalla y la batalla
sea en la cama, y por saber que
sólo sanan
las mañanas que despuntan
confundidas con tu piel.

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