No hay palabras que pueda enredar, no hay canción de amor que me haga latir. Me entristezco si veo un perro que tiembla o una flor sin agua. Mi niñez (¿mi esencia?) se me ha instalado entre los huesos.
Hoy solo ha nacido un rayo de sol entre las nubes. Tengo el alma entre el montón de ropa para planchar. No quiero volver bajo el tejado ni atender a raciocinios de ningún tipo. Soy todo impulsos, una bocanada de aire cuando la nieve comienza a sepultarme. Tyler quizá se preocupe por mí, pero mamá jamás lo sabrá.
Sigo pensando que todos están cerrados a la amabilidad, no es cuestión de suerte. La predisposición logra lo que te propongas.
Esta tarde se me ha hecho un nudo en el cerebro en no importa qué parte. Me han vencido el frío y las guitarras melancólicas. Hoy tan solo Bex sonreiría y me abrazaría bajo una manta.
Y es que no puedo dejarlo así, no sería yo misma si no buscara una mala segunda parte. Necesito salir sintiéndome viva de cualquier antro, aunque esté más cerca de la muerte.
Tú, cariño, sabes que mi primer instinto siempre ha sido correr y correr lejos de todo, y me dejas hacerlo en cualquier dirección. Pero tranquilo, porque pase lo que pase yo también te querré siempre, aunque esté medio vacía de amor. Ya te dije que es genial que puedas entenderme así.

