
Te regalo este aeroplano y mis noches insomnes. Fíjate que está en un cielo muy azul, sin una nube.
Estoy segura de que tú sabrás qué hacer con ello, porque pasan las horas y yo, sin embargo, sólo sé inquietarme, pintarme los labios, revestir el silbido del viento nocturno con Ghosts and Flowers y arremolinarme entre las sábanas mientras, estática, observo el avión en cuestión con cara de chiflada, ¿qué te parece?
Anda, llámame tonta otra vez.

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