La última vez que su foto estuvo al lado de mi almohada, la última vez que usé sus calcetines, la última vez que me puse su camiseta, la última vez que paseamos de la mano, la última vez que nos besamos, la última mirada antes de seguir bajo la lluvia, la última vez que lloré por nosotros, no la recuerdo.
Pero a veces, sobre todo al despertar, se me rompen la escoba y los esquemas. Algunas imágenes, sobre todo al despertar, se pasean por delante de mis ojos aunque las censure. ¿Cómo volver a la estación y no recordar las ocho de la mañana, el frío y el café, el tabaco? ¿Cómo volver a la estación y no recordar su abrazo, sus besos todavía latiendo en mi cara?
¿Cómo puedo vomitar de una sola vez el calor de tantos años?
Cada semana encuentro en el sitio más inesperado algún otro objeto relacionado con él, es tontería intentar recogerlos. Sólo en mi pequeña caja con forma de corazón caben todos los recuerdos de seis años.
Pero estoy tranquila. Día a día se va desvaneciendo como se desvanece la niebla nocturna al amanecer soleado, hasta que sólo quede fresco rocío en mi alma, no más esa nube que traía lágrimas a mis ojos. Entonces, podré verle y sonreír.
Y entonces también podré decir: La última vez que escribí sobre él, no la recuerdo.
Entretanto, he estado tratando de colarme bajo un cielo estrellado y robarlo para regalártelo, pero el camino se vuelve gelatina bajo mis pies y el cielo se me cae encima y me atrapa en su negritud.
Sólo puedo sostener un cielo tan grande si me das la mano, sólo en Ons.
Pero cuanto más te acercas a mi ritmo sanguíneo, menos te oigo.
Y entre apuntes y cafeína, te desdibujas como las espirales de humo de uno de tus cigarros. Cómo me gustaría tener entonces el arrojo de decirte:
Ven, olvida el protocolo y todo lo demás y cógeme, mastícame, retuérceme, apuñálame, sacúdeme, abrázame, grítame, absórbeme, salta sobre mí, acaríciame, lánzame contra la pared. Acércate y demuéstrame que eres real. Haz que mis setenta y dos besos y medio no se queden en veintidós grafías sin fondo.
Y es que creo que una cerveza no me basta. La penumbra de la noche, el sol de la mañana: eso es lo que quiero compartir contigo.

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