lunes, 30 de marzo de 2009
Caléndula
Ni el mismo desencadenante ni la misma meta que Cecilia Lisbon, pero sí lo del cambio de decorado. Fue frívolo decirlo así, pero es cierto. Un puto cambio de decorado, un respiro sin final previsto.
Y entretanto, beberse la primavera londinense en una taza de té negro mientras suenan de fondo las canciones de su vida.
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1 comentario:
ni virgen ni suicida. por cierto, estoy casi seguro de que te devolví el libro, pero buscaré por si acaso. (si no te lo devolví estará en un cajón de mi habitación).
pd: espero que volvais a recuperar la conexión pronto, señorita Au revouir.
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