A cinco días de la tragicomedia, parecía como si hubiesen pasado cinco minutos.
El póster de Dylan se ha caído al suelo dos veces en un mes, creo que esa pared es demasiado fría este invierno para aguantar ahí pegado. Como Dylan, me pregunto si yo aguantaré el frío de estos meses sin largarme.
Bien, sus calcetines estaban encima del radiador, así que los escondí para no verlos. Más tarde, por fin tuve el valor de sacarlos de su escodite...pero no me los podré poner en un período de tiempo que podría llegar a ser jamás. Sin embargo la pulsera de plata se fue por sí sola hace dos noches, y eso que pretendía llevarla siempre pasase lo que pasase. A lo mejor quería comunicarme que es hora de que me deshaga de todo lo que me traiga recuerdos...en fin, la he puesto sobre otro recuerdo más, a espera de su arreglo. Pero no son los recuerdos de mi habitación los que me preocupan ahora, sino los que se amontonan en mi cerebro, en mi misma piel, en cada movimiento. De esos sí que no puedo deshacerme tan fácilmente.
Así que he estado pensando en el sol, en sobredosis de sirope al sol, en una pradera verde. Pero cada día amanece gris y lluvioso, y ahora que Eme me comprende, es más difícil darle sentido a la lluvia. Buscando el lado positivo como siempre hacemos, supongo que miraré al cielo a la espera de las gotas en mi cara que mitiguen el dolor de las heridas.
También he pensado en el mar, en el mar abierto y los acantilados y la arena fría en las plantas de los pies, pero para eso debemos viajar, lo que no es mala idea en absoluto...¿qué dirías a eso, Eme?
Pero sobretodo he pensado en ellas, en Cilla y en Golfa, porque son la única sonrisa que tengo asegurada en los próximos meses.
Y las noches son tan largas...y los días son tan duros..que a veces quisiera llorar y que de mis ojos saliera hasta la última gota que hay de ti en mi cuerpo.
A veces quisiera quedarme dormida y no despertar hasta que seas tú quien me tira de la cama sin querer, y no el estúpido aire que me sobra.
Voy a romper la cuerda floja aunque caigamos al vacío.
martes, 20 de enero de 2009
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