lunes, 11 de mayo de 2009


Dejando caer la noche sobre mis hombros, intento vanamente dejar de cuestionarme. Sólo necesito ese gesto, pero no va a ocurrir. No hay respuestas ni nadie que susurre que eso es lo de menos. Me gustaría tener varias vidas, como los gatos, o menos poéticamente, como los personajes de un videojuego. Así podría tirarme por acantilados a gusto, o pasarme días sin comer sin que nadie me mirara con aires de reprobación. Podría suicidarme y despertar una mañana fresca, respirar por primera vez, mirar el mundo ingenuamente.

Como no puedo matarme, lo que tengo dentro sólo puede salir en forma de gritos, de sexo, de puñetazos, de lágrimas. Qué lástima que casi se me haya olvidado cómo se hacen esas cosas.


3 comentarios:

Cinemateque dijo...

los gritos, el sexo, los puñetazos y las lágrimas, todas esas cosas salen de dentro. Como lo que has escrito.
Escribe todo lo que puedas (en libretitas o en tu blog) para sacarlo fuera y no tener que gritar, ni pegar, ni llorar.
Sólo tenemos una vida, pero con suerte dura bastantes años, así que tenemos tiempo de equivocarnos, arrepentirnos, caminar adelante, caminar atrás... y siguen quedando años.

Un saludo de un maniaco...

Rosalía Fernández Rial dijo...

-here we go!

fmdo: Super Mario Bros

Nela dijo...

Chorar, berrar, pegar e follar non son cousas que se poidan esquecer. Saen de dentro, tamén.


E non señas fatalista: non terás quen cho susurre, pero tes quen che berre que iso é o de menos! :)


Ter máis vidas implicaría ter máis responsabilidades... (?) (!)